Origami en el espacio. Así son los nuevos radiadores de la NASA

La NASA ya está creando materiales con memoria que pueden modificar su forma, lo que supondría revolucionar el diseño de algunos componentes. En este caso investiga sobre flexibilidad y comodidad, y este prototipo de radiador se inspira en el origami.

Un equipo del Centro Espacial Goddard de la NASA ya está desarrollando unos radiadores capaces de cambiar de forma y que podrían servir tanto para absorber calor como  para eliminarlo. El peculiar radiador también es obra del equipo de Vivek Dwivedi del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt y de Brian Iverson y Rydge Mulford de la Universidad Brigham Young de Provo en EE.UU.

Y es que el control de la temperatura es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los diseñadores de cualquier nave espacial. Para esto,  actualmente se utilizan sistemas capaces de generar calor para evitar que se congelen como radiadores para eliminar el exceso de calor, algo especialmente importante en naves que están en órbita alrededor de un astro y que a durante su trayecto en ocasiones están a la sombra y a otras reciben de lleno la luz del Sol.  Para estas situaciones la idea es utilizar materiales maleables, es decir con memoria, que cambian su forma según la temperatura y así gestar un radiador que sea capaz de doblarse y estirarse.

Confiar en un radiador inteligente

El objetivo es que cuanto más profundos sean los pliegues, este material tendrá más capacidad de absorber el calor o por el contrario, repeler el calor.

Lo que se busca es aumentar la efectividad de los radiadores origami y para ello se pretende cubrirlos de oxido de vanadio, un compuesto que en cuanto pasa de los 68 grados Celsius sufre un cambio de estado que hace que se vuelva más eficaz disipando calor. El equipo de investigación de estos radiadores busca la manera de hacer que el cambio de temperatura se produzca a una temperatura menor, tal vez cubriéndolo con otros materiales

Al combinar estas dos técnicas, los investigadores de éste proyecto confían en poder crear radiadores muy pequeños a la vez que eficaces en un futuro proximo, instrumentos que serán especialmente interesantes para naves pequeñas como los CubeSat, que pueden ser tan pequeños como un cubo de 10 centímetros.

Aún queda tiempo para que esta tecnología esté lo suficientemente desarrollada como para probarla en un satélite, pero si se lleva a cabo más adelante, podría tener atribuciones muy interesantes en tierra, como por ejemplo, su uso para los disipadores de los procesadores de los ordenadores, en especial en el caso de las tarjetas gráficas, que cada vez tienen unos radiadores más y más grandes. Ahora el antiguo arte de la papiroflexia ha inspirado el diseño del novedoso radiador “inteligente” pensado para eliminar o para conservar calor en pequeños satélites.

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Escrito por

Equipo de redacción de Solo pienso en TIC, el blog de SIAG Consulting.

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