¿Qué es la basura tecnológica?

¿Alguna vez te has preguntado dónde van a parar todos nuestros dispositivos tecnológicos, o la llamada basura tecnológica, cuando llegan al fin de su vida útil?

El avance y el desarrollo de la industria de las TIC nos permite acceder a la tecnología de manera más fácil gracias a los dispositivos tecnológicos provocando un aumento del uso de éstos. Pero este aumento a la vez se traduce en una mayor generación de residuos tecnológicos, es decir, basura.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que al año se producen 50 millones de toneladas de basura tecnológica en el mundo. Los residuos de aparatos electrónicos y eléctricos son denominados como RAEE y entre ellos están incluidos aquellos dispositivos que requieren energía eléctrica para su funcionamiento, como ordenadores, tabletas, teléfonos móviles, módems, routers o controles remotos, entre otros.

En un smartphone que se convierte en “chatarra electrónica” o e-waste, se pueden hallar desechos como plomo, tantalio, zinc y litio, altamente contaminantes para el medio ambiente y para quienes los manipulan. El plomo presente en los teléfonos, ordenadores y tabletas, es muy tóxico, y en China, por ejemplo, es desensamblado a mano en los procesos de reciclaje, cuyas personas que se exponen a esta sustancia tienen un mayor riesgo de sufrir cáncer de pulmón.

La basura tecnológica se está convirtiendo en un serio problema para los países del tercer mundo y a su vez, en un negocio para los países del primer mundo. Lugares como Estados Unidos, Corea del Sur, Japón o Canadá envían sus residuos tecnológicos a países de África y Asia.

La ciudad de Guiyu, en China, está considerada como “la capital de los desechos electrónicos del mundo”. Esta localidad china recibe el 80% de los residuos tecnológicos del mundo.
En Ghana, África, existe otro gran vertedero de basura tecnológica, hasta el punto de convertirse en una de las principales actividades económicas de su gobierno, generando alrededor de 268 millones de dólares al año.

En España los desechos tecnológicos son controlados por el Real Decreto 110/2015, que trata sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en el que se establecen una serie de condiciones para el manejo y manipulación de esta basura para evitar el impacto ambiental.

China es uno de los países que más chatarra tecnológica recibe, pero también es uno de los que más produce, anualmente pueden generar más de 11 millones de toneladas de basura, es decir un quinto de la producción mundial. Estados Unidos también está entre los países que más basura tecnológica produce, alrededor de 10 millones de toneladas al año.

Según el informe del Banco Mundial, “What a Waste: A Global Review of Solid Wa ste Management”, la producción de residuos aumentará desde los 3,5 millones de toneladas diarias en 2010 a cerca de 6 millones en 2025. Algunas estimaciones resaltan que a las ciudades del mundo se sumarán unos 1.400 millones de personas en 2025, que producirán 1,42 kilos de basura urbana al día, más del doble de los 0,64 kilos producidos actualmente.

Unas cifras alarmantes para el medio ambiente, de ahí la importancia de tirar los aparatos electrónicos a los lugares adecuados para su reciclamiento e intentar utilizarlos el mayor tiempo posible.

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Escrito por

Equipo de redacción de Solo pienso en TIC, el blog de SIAG Consulting.

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